La espectacularización de la vida privada es una de esas profecías que para la época en que Salgado publicó la novela, estaba empezando a cumplirse. Sin embargo, quizá previsto o no, redes sociales como TikTok o Instagram, ha convertido este juego de novums en una realidad: lo privado se ha vuelto producto de consumo para las audiencias hambrientas de experiencias reales y ajenas. Las plataformas nos generan un aparente vínculo con desconocidos que exponen sus familias, cuerpos y secretos a través de pantallas. Vivimos las vidas falsas de otrxs como si fueran nuestras. ¿Le tememos al aburrimiento y al silencio? ¿Es necesario el drama para mantenernos enganchados a un usuario? ¿los proveedores de redes sociales están obligados a entretenernos para ganarse nuestra atención? Salgado ya lo había propuesto y expuesto: el deseo como un bicho extraño y figura volátil, que es envasado y explotado en ese mundo limpio y aséptico. Del prólogo de Claudia Amador Pero el deseo no solo se le corta a los usuarios de La Calle: también, a modo de delicia metatextual —donde el libro hace las veces de dispositivo— nosotrxs, lxs lectorxs, nos convertimos en usuarios que entramos y salimos de las simulaciones. Nuestra lectura se verá interrumpida por Control Master, que también jugará con nuestro deseo y, de paso, con el ritmo narrativo. Del prólogo de Claudia Amador
Autor: Andrea Salgado
Precio: $75,000